A Mario
tus ojos de mar se han secado
la vida les da la espalda
i las hojas de papel están
mudas i ciegas i sordas como la tierra
sin tu verbo combativo
de qué sirve pensar
en lo que eras
si lo que quiero es que sientas el sol
viernes, agosto 28, 2009
miércoles, agosto 19, 2009
La voz del Tercer Río
En Pajatarata nos gusta difundir las buenas letras. Y aunque hay quien cree que en el mundo ya no quedan de esas cosas, nosotros pensamos que sí. Y para demostrar nuestra postura, citaremos el caso del querido Manuel Esnaola, argentino de nacimiento, pajataratí por adopción, que en su incansable búsqueda poética no duda en colocar palabras cristalinas en un orden excepcional para que sus reflejos se conviertan en visiones inquietantes, algunas veces translúcidas, otras opacas. Basta con leer la selección de poemas inéditos que ha aparecido en el blog Cerveza Gratis para observar el talento de este excepcional amigo del Ducado.
Querido Manolo:
Caminas por senderos ocultos. Desconozco tu vida o tu rumbo, pero al lado de acá llegan voces tuyas, instantáneas plasmadas en el espejo del papel, palabras con forma de poema y verdades ocultas en recuerdos. A través de ellas te voy conociendo. Y mi admiración es siempre creciente.
Gracias por el Nocturno Toledano en Re menor. No soy digno de tan altas palabras ni de tan dulce melodía.Querido Manolo:
Caminas por senderos ocultos. Desconozco tu vida o tu rumbo, pero al lado de acá llegan voces tuyas, instantáneas plasmadas en el espejo del papel, palabras con forma de poema y verdades ocultas en recuerdos. A través de ellas te voy conociendo. Y mi admiración es siempre creciente.
Acepta esta canción como símbolo de amistad.
En la Corte de Pajatarata esperamos ansiosos tu venida.
domingo, agosto 09, 2009
Noche de verano
Paseando esta noche por los límites de la ciudad (afortunadamente no me he caído por el borde), me vino a la mente un poemita de Georg Grabstein. Quería compartirlo por su sencillez y desilusión:
La farola de mi calle parpadea.
Es mi estrella. No aspiro a más.
La farola de mi calle parpadea.
Es mi estrella. No aspiro a más.
martes, julio 21, 2009
Descanso en Wallheim
Del mismo modo que Francisco José y Sisi escapaban a los Alpes vestidos de tiroleses y disfrutaban del anonimato buscando Edelweiss entre los peñascos, yo, el Duque de Pajatarata, he huido de palacio para pasar unos días en la soledad del monte. Mi destino: Hayedo de Chumbera, un tranquilo pueblo entre colinas pedregosas y campos amarillentos. Desde que ayer me entró la necesidad de escapar de la capital, estoy en la residencia veraniega de la montaña, que en adelante llamaremos Wallheim (en homenaje al lugar donde el joven Werther disfrutó tanto antes de ser asediado por las tendencias suicidas que acabaron con su existencia).
Lo mejor del día hasta ahora: hacer la compra. Después de una calurosa caminata por colinas y valles, recorriendo caminos a la sombra de enormes almendros, llegué a una tienda perfectamente adaptada al lugar. Había morcillas y chorizos colgando de los carteles de Frigo y en una misma estantería las botellas de Campari, el champú y las tostadas de harina ecológica se disponían sin orden aparente. La tendera tuvo a bien conversar conmigo y el encuentro se prolongó casi cuarenta y cinco minutos.
Planes para el resto del día: darme un baño en el río, intentar subir una montaña situada al oeste de Wallheim, leer durante horas tratados de traductología y por la noche ver El Fantasma de la Ópera, de Rupert Julian (1925).
Lo mejor del día hasta ahora: hacer la compra. Después de una calurosa caminata por colinas y valles, recorriendo caminos a la sombra de enormes almendros, llegué a una tienda perfectamente adaptada al lugar. Había morcillas y chorizos colgando de los carteles de Frigo y en una misma estantería las botellas de Campari, el champú y las tostadas de harina ecológica se disponían sin orden aparente. La tendera tuvo a bien conversar conmigo y el encuentro se prolongó casi cuarenta y cinco minutos.
Planes para el resto del día: darme un baño en el río, intentar subir una montaña situada al oeste de Wallheim, leer durante horas tratados de traductología y por la noche ver El Fantasma de la Ópera, de Rupert Julian (1925).
miércoles, julio 08, 2009
lunes, junio 29, 2009
Metamorfosis
En la película de Taxi Driver, Travis decide cambiar de vida el día 29 de junio.
Dicen que el cambio es bueno. Yo no sé si es bueno o malo; sí sé que es habitual. Hay quien lo disfruta. A mí me produce hastío, porque tengo que acostumbrarme a situaciones nuevas y, como bien sabéis, soy de existencia cómoda y perezosa. El mundo cambiante me aleja de la perfección. Lo perfecto es inmutable, lo imperfecto se transforma. Supongo que tengo una insana fijación. Es como buscar el grial, pero esta búsqueda, que podría ser tan hermosa, me arranca de la vida cotidiana, hace que me horroricen las mutaciones de la existencia. Quisiera no cambiar, no sé demasiado bien si es por pereza o por cabezonería.
Pero es imposible, se impone el cambio y no soy tan necio como para resisitirme. Señoras y señores, me voy a la peluquería ahora mismo. A continuación, dos imágenes del antes y el después.
Antes:
Después:
sábado, junio 20, 2009
Chez le coiffeur
La Reina de Babia, utilizando todos sus encantos y talentos para la persuasión política, está intentando convencerme de que vaya al peluquero. Según parece, un Duque no puede llevar el aspecto desaliñado de un científico loco y, a ojos de la reina, la situación es grave. Me siento desconcertado ante tal cosa: nunca en mi vida he pisado una peluquería (bueno, sólo una vez para acompañar al Quirós a que le cortaran el pelo).
Fiel al espíritu democrático que me guía cual estrella polar, quisiera saber qué opinan los escasos lectores del blog. Evidentemente, no haré lo que opine la mayoría, pero me gusta conocer la mirada del otro.
Y para que reflexionen, ahí va un vídeo sobre los posibles tormentos que pueden esperarme entre aguas jabonosas y tijeras afiladas.
Fiel al espíritu democrático que me guía cual estrella polar, quisiera saber qué opinan los escasos lectores del blog. Evidentemente, no haré lo que opine la mayoría, pero me gusta conocer la mirada del otro.
Y para que reflexionen, ahí va un vídeo sobre los posibles tormentos que pueden esperarme entre aguas jabonosas y tijeras afiladas.
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